Huevos Benedict con bacon y patatas especiadas

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Ingredientes (2 personas):

  • 4 huevos
  • 4 lonchas de bacon
  • 2 brioches o bollitos o rebanadas de pan tostado si lo quieres más light
  • 3 patatas majas
  • 2 cucharadas de vinagre
  • sal

Para la salsa holandesa

  • 4 yemas de huevo
  • 80 cl de mantequilla clarificada
  • 4 cucharadas de agua
  • 1/2 cucharadita de limón

Para especiar las patatas:

  • 2 cucharaditas de pimentón picante
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de tomillo
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de curry
  • 1 cucharadita de orégano
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen

Atención todos, pónganse en pie, estírense bien las ropas y saluden con todos los honores a la auténtica Oda a la Huevada, el rey de todos los brunchs, el dios del regocijo lujurioso: los huevos benedict.

La primera vez que probé esta receta sublime fue en Nueva York, hace unos ocho años. Mi ex y yo estuvimos mirando programas sobre la ciudad para hacernos una idea de sitios molones para visitar y en uno de esos, apareció Elvira Lindo, toda mona y resuelta como siempre, hablando con alguien de sitios a los que ella solía ir. Recuerdo que las orejas se me pusieran tiesas cuando habló de un local en la parte baja de Manhatann donde ella iba los domingos a hacerse el brunch y me lo apunté para pasar por allí cuando fuéramos. Tengo pendiente un abrazo gigantesco a la propia Elvira Lindo el día que la encuentre y unas gracias infinitas por haberme descubierto aquel lugar y con él, uno de los platos más ricos, cerdos y salvajes que recuerdo. Ese día forma parte de mi memoria gastronómica y prácticamente de la sexual. Si alguien va a Nueva York, tenéis que buscar Bubby’s, en Tribeca.

Bubby's Restaurant
Bubby’s Restaurant

Este “orgasmatrón” es un plato compuesto por dos rebanadas de brioche tostadas en la sartén con un poco de mantequilla; encima de cada una de ellas colocaremos dos lonchas de bacon crujientes o una de salmón ahumado, un huevo escalfado y luego lo cubriremos de salsa holandesa, que es como una mayonesa caliente de mantequilla en vez de aceite. Todo eso, acompañado de patatas bien especiadas y crujientes.

Esta receta es colesterol puro, así que cada uno actúe en consecuencia: no, no es para comer cada día, pero un homenaje de vez en cuando, os alegrará la mañana. Perfectos para un domingo post-jarana, para tomar a la hora del almuerzo y luego inflarte a vermuts hasta las tantas.

La única complicación que tiene es la salsa holandesa, que es un poco zorra difícil de ejecutar hasta que le pillas el punto porque hay que hacerla al baño maria, sin que la salsa sobrepase los 80-90 grados, o tendréis una bonita tortilla.

Preparación.

Comenzamos con la holandesa. Derretimos a fuego lento la mantequilla y después tenemos que clarificarla, esto es quitarle la espumita y restos del suero para dejar sólo el líquido, por así decirlo.

Ponemos una cazuela con agua y dentro un recipiente que toque el agua. Dentro ponemos las cuatro yemas, el agua, el limón y un poquito de sal y comenzamos a batir con unas varillas. El recipiente no tiene que separarse del agua. Para saber que la salsa no va a pasar los 90º, fijaos en que el agua no hierva y si es necesario id apartando la cazuela del fuego. Mientras vamos batiendo los huevos, comenzamos a echar muy poco a poco la mantequilla clarificada todavía caliente y seguimos removiendo. Veréis que se monta como una especie de mayonesa. Queda ir echando la mantequilla poco a poco hasta que esté toda. Si vemos que la salsa espesa mucho, añadimos unas gotas de agua y batimos. Dejamos la holandesa sobre la olla, vigilando que no pierda tampoco mucha temperatura.

Para las patatas, precalentamos el horno a 200 arriba y abajo, mezclamos todos los ingredientes de la marinada y finalmente añadimos el aceite. Cortamos las patatas en gajos, con piel y todo. Para que queden crujientes por fuera y hechas por dentro, vamos a hervir los gajos durante 5 minutos en agua abundante. Al terminar, escurrimos y secamos bien y las ponemos en una bolsa de congelación o lo que pilles por ahí junto con las especies. Remueve bien para que todo cubra las patatas antes de ponerlas al horno durante unos 25 minutos, o hasta el punto que te salga del choto.

Por otro lado, en una sartén ponemos las tiras de bacon para que se hagan lentamente y queden bien crujientes; puedes aprovechar la misma sartén para tostar los brioches o el pan.

Para acabar, vamos a escalfar los huevos. Ponemos agua y cuando rompa a hervir, bajamos el fuego, echamos un chorrazo de aceite, formamos un remolino en el agua con una cuchara y echamos un huevo. Si te ves muy capaz, haz de dos en dos. Mantener el huevo sobre los dos minutos como máximo.

Listos los huevos, queda emplatar. Rodaja de brioche, sus tiras de bacon (sustituibles por salmón, queda escandaloso también), huevo encima del bacon o salmón, cubrimos con la holandesa y servimos con unas patatas de acompañamiento.

Prepárate para gozar lo más grande.

Paco, de Tomelloso del Segura, después de su ración de huevada. Fuente
Paco, de Tomelloso del Segura, después de su ración de huevada. Fuente

Queridas, queridos, a más ver.

Música para cocinar: 

Run boy run – Woodkid

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