Tortilla de patatas ganadora de concursos y corazones.

Esta es la verdadera cara de la lujuria extrema.
Esta es la verdadera cara de la lujuria extrema.

Ingredientes para un tortillote como debe ser: 

  • 1 kg de patatas estilo kennebec (patatas gallegas en su defesto)
  • 400 gr. de cebolla blanca y radiante
  • 1 l. aceite de oliva carbonell 0,4º
  • 9-10 huevos grandes
  • sal
  • Hamor

La madre del cordero. Ese podría haber sido el otro título de la receta de hoy, que no es ni más ni menos que una de las preparaciones más gloriosas que podrían existir en este mundo: The Fucking Glorious Tortilla de Patatas.

Creo que hay pocos platos que me obsesionen más que este y que a la vez me produzcan tantos sentimientos encontrados, puesto que una tortilla de patatas bien hecha te puede llevar a uno de esos orgasmos de celébriti en los que se ahorcan para toquetearse y llegar a morir de placer absoluto. Sin embargo, una tortilla de patatas mal hecha puede provocar suicidios en masa, previa paliza al tortillero.

Cada vez que voy a un sitio donde hay una tortilla, hay una fuerza sobrehumana que me hace pedirla aunque tenga pinta de tener todas las enfermedades venéreas de la tierra. No lo puedo evitar. Tampoco os voy a engañar, porque lo más complicado es encontrar una que no te provoque arcadas nada más acercártela a 5 centímetros de la boca.

Restaurander explicándole a la cocinera que no me ha gustado su tortilla.
Restaurander explicándole a la cocinera que no me ha gustado su tortilla. Fuente

Así que, aunque la mayoría de la chusma piense que sí, la tortilla de patatas es un plato que no es ni mucho menos candidato a estar en Cocina para Infantas. Tiene su trabajo y sobre todo, hay que ponerle mucho mimo. No se puede hacer una tortilla grandiosa en 10 minutos.

La receta que os cuelgo hoy es exactamente la que hice para presentarme a un concurso en el Euskal Etxea de Barcelona. Mi amigo Iker detectó el concurso y después de insistirme mucho y pellizcarme los pezones un par de veces, decidí presentarme (me parecía una osadía intentar competir en algo tan magno como un concurso de tortillas de patatas). La cosa es que, para mi sorpresa, al final acabé ganando el premio del público. Creo que en mi vida me había sentido más honrado.

Miembros del jurado comunicándome la noticia. Yo soy el que tiene pinta de atleta.
Miembros del jurado comunicándome la noticia. Yo soy el del centro con pinta de atleta
Con Patro, el ganador del premio del jurado. Se cascó un tortillón con chistorra que tiraba para atrás.
Con Patro, el ganador del premio del jurado. Se cascó un tortillón con chistorra que tiraba para atrás.

Bien, basta de gilipolleces y vamos al lío, que me estoy poniendo a salivar como una perra sólo de pensarlo.

Preparación. 

Empezamos pelando las patatas y cortándolas en daditos de 1×1 cm para que se deshagan antes. Ponemos bastante aceite a calentar (tiene que cubrir las patatas, así que hay que poner un festival de aceite) y ponemos bien de sal para acelerar el proceso de destrucción patatil. Cuando veamos que el aceite comienza a tener ondulaciones y está caliente, echamos el patatismo.

Cúbreme de aceite, como el potro cubre a la potra.
Cúbreme de aceite, como el potro cubre a la potra.

El tema de que sea aceite carbonell fue una recomendación de Patxi, uno de mis profesores de cocina en Terra D’Escudella. Por lo visto las abuelas vascas utilizan este aceite para las tortillas sí o sí, a riesgo de tirarte la tortilla a la cara si lo has hecho con cualquier otro. A ver, yo porque también soy un poco talibán, pero no hace falta gastarse 1.900€ en una botella de aceite, cuando hay otros más baratos que también funcionarían de coña.

Mientras tenemos el patateo en la cazuela a fuego más bien alto, pero removiendo de vez en cuando y con ojo de no quemarlas (porque ya empezaríamos a hacer méritos para obtener una tortilla de mierda), vamos a pelar la cebolla y cortamos también en daditos pequeños o brunoise. La temperatura del aceite la miramos así: cuando el aceite comience a hacer burbujas porque está hirviendo on fire, bajamos el fuego al medio para confitar las patatas (importante este punto; no son fritas, son confitadas). Cuando la patata lleve unos 10-15 min, incorporamos a la cazuela la cebolla y volvemos a poner un poquito de sal.

Como habréis visto, la cantidad de cebolla es grande. LA CEBOLLA ES FUNDAMENTAL EN LA TORTILLA DE PATATAS. Y PUNTO. (Voy a tomarme la medicación).

Ahora tenemos que dejar a fuego medio la patata y la cebolla para que vayan confitándose y en aproximadamente 30-45 minutos las tendremos perfectas. Cuando la patata pueda deshacerse bien, entonces subiremos el fuego para dorar y darle más sabor. Me estoy poniendo cachondísimo ya, sólo de escribirlo.

Momento en el que tienes que subir el fuego para dorar.
Momento en el que tienes que subir el fuego para dorar.

Una vez dorado, ahora viene otro punto crucial. Escurrimos de aceite (este aceite lo podéis usar para otras movidas porque la patata prácticamente no deja sabor en él) y dejamos atemperar la masa resultante y que vaya escurriendo. Buscamos dos cosas:

  1. quitar toda la grasa posible a la futura tortilla, que haría que se convirtiera en asco puro.
  2. bajar la temperatura de la preparación antes de mezclarla con el huevo ya que si no, se cuajaría antes de hacer la tortilla y podría dejarte unos sabores y texturas bastante repugs en tu tortilleo.

Cascamos los huevos y salamos (para calcular bien la cantidad de sal, lo suyo sería que pusierais en cada uno de los huevos antes de batir la cantidad de sal que se le pone a un huevo frito, aprox. Si tampoco sabes la cantidad de sal que se le pone a un huevo frito, ¿qué coño haces mirando esta receta?). Ahora batimos bien la huevada y espumamos un poco (tranquilos, no hace falta punto de suflé).

IMG_6702Unimos la mezcla de patata y cebolla con el huevo y, atención momentazo también crucial, mezclamos bien y dejamos reposar todo durante 15-20 minutos, para que el huevo coja todo el saborazo de la mezcla.

Transcurrida esta infernal espera, es el momento más importante: hacer la tortilla en sí.

Ponemos una sartén antiadherente a calentar antes de echar el aceite (si no, el aceite tendrá la temperatura adecuada antes que la sartén y cuando la sartén esté a punto, el aceite se habrá quemado, todo se irá a la mierda y ya nada tendrá sentido en esta vida). Cuando veamos la sartén caliente, ponemos 2 cucharadas de aceite del que hemos usado antes en la sartén.

Ahora echamos la preparación en la sartén (con el fuego a tope) y mantenemos al fuego durante 2 minutos mientras le vamos dando golpes secos laterales al mango para que la tortilla no se agarre (tenemos antiadherente, pero va bien para luego poder darle la vuelta, créeme). Pasados esos dos minutos, llega el momento más dificil de tu vida: darle la vuelta. Cubrir con un plato, dar la vuelta y rezar para no abrasarte y tirarlo todo, con el posterior suicidio justificado y aplaudido.

Mira qué pintaca tiene.
Mira qué pintaca tiene.

Mantenemos en el plato, ponemos sartén al fuego con otras dos cucharadas de aceite y cuando se caliente, volvemos a la sartén con la pre-tortilla. Aguantaremos otros dos minutos aprox y listo. Sacamos a un plato y dejamos reposar 10-15 minutos.

IMG_8008
Lo sé; vosotros también estáis cachondos.

Importantísimo que quede un poco crudita por dentro. Melosa, que se suele decir. A mí de hecho me parece que un poquito menos hecha de lo que os estoy diciendo mola más, pero bueno, a gustos. Esos sí, por favor, no me la dejéis seca por dentro y quemada por fuera porque os pasará como en la primera foto a esa señora.

Bueno, esto ya no tiene mucho más que rascar. Un buen pan-tumaca, un vinito, y ancha es Castilla, oiga.

Espero que disfrutéis.

Queridas, queridos, a más ver.

Música para cocinar: 

Hoy ha muerto Paco de Lucía, que estoy seguro que se hubiera metido esta tortilla entre pecho y espalda más a gusto que el copón. Así, que vamos a poner esta bulería con Camarón y el que quiera que venga y me tosa.

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6 comentarios en “Tortilla de patatas ganadora de concursos y corazones.

  1. Sr. Anderga,

    Me ha conquistado su tortilla. Creo que nunca le había dedicado tanto tiempo y atención a una tortilla, a lo sumo 25 minutos de reloj. Para mí la tortilla era un pim pam pum hasta hora. Lo mejor, dejar la mezcla un buen rato bañándose lujuriosamente con el huevo.

    Le recomiendo un vinito, Altos de Tamarón crianza 2010.

    1. En efesto Sergio. A más hamor, más lujurior!! La clave es esa. Mimo y tiempo para que todo se haga bien y los sabores se mezclen guay. Probaremos el vinacho! Un besote

  2. Hola Ander,
    mira porque ya no son horas, pero unas ganas de tortilla de patata que nos ha entrado que ni te cuento!
    Sin llegar a ser abuela vasca, coincido totalmente en el asunto carbonell.Te lo enseñan de pequeña y se queda grabado a fuego.

    Bueno, que te hemos visto por la cueva de los Asaltablogs y hemos pasado a saludar. Suerte en el asalto de septiembre.

    Saludos!
    Marisa

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