Loidi: una cena casi perfecta. Pero el casi duele.

Paseaba hace unas semanas por delante del restaurante Loidi en Barcelona, de Martín Berasategui, y como hago muchas veces, me paré a mirar el menú. Suelo castigarme de vez en cuando en plan masoquista ya que voy pasando a echar un vistazo a unos menús que por norma general no puedo permitirme (otros se tiran cera en los pezones y yo nunca me quejo).

Esta vez, mirando el cartel, vi que el precio era más moderado que habitualmente; pero la sorpresa grande llegó cuando me fijé en una estrella que había en la parte superior del menú.

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Sí amigos; después de 18 infartos en 45 segundos, me di cuenta de que mis ojos estaban en lo cierto y que Martín Berasategui iba a estar esa noche.

Dejo una estela de fuego en el suelo, vuelvo corriendo a mi casa y llamo para reservar mesa para dos. Una de las cosas con las que dí más el coñazo fue que tenía un blog de cocina y que me gustaría hacerle unas preguntas a Berasategui, además de hacernos una foto con él para el blog. Insistí hasta 4 veces en 3 llamadas diferentes y en directo el día de la cena porque por nada del mundo quería perder la oportunidad de estar aunque fuera un par de minutos con uno de mis ídolos. En todas las ocasiones me dijeron que no me preocupara, aunque me seguía preocupando ya que no es muy habitual que yo vaya a este tipo de restaurantes y por eso era una oportunidad casi única hasta ese momento.

Cuento a continuación la cena y la experiencia, ambas maravillosas, a excepción de una cagada grave bajo mi punto de vista.

El servicio que nos atendió durante toda la noche fue de lo mejor que he visto en mi vida. Nos atendió el sumelier y otra chica, ambos geniales en el trato y exquisitos profesionales. Esa noche era una cena degustación especial porque habían hecho un maridaje con vinos de la Bodega Dinastía Vivanco. Los vinos fueron un auténtico espectáculo; no sólo por sus características, sino por la combinación perfecta con cada uno de los platos, que fueron los siguientes (en el pie de la foto pongo el plato y el vino que le acompañaba):

Foie-grass Poêle, cuajada de oveja laxa, zanahoria, naranja y regaliz Varias Brut Reserva (D.O. Cava)
Foie-grass Poêle, cuajada de oveja laxa, zanahoria, naranja y regaliz
Varias Brut Reserva (D.O. Cava)

Este foie me provocó un cosquilleo en la base de la nuca que en mi vida había sentido al comer algo. Todavía me caen los lagrimones de recordarlo. Fue el mejor plato de la noche, sin lugar a dudas. Un puto espectáculo pirotécnico de sabor.

Galeras de El Rompido, caldo untuoso de ibérico al “oloroso” y tartar de reineta Vivanco Blano ’12 (D.O. Rioja)
Galeras de El Rompido, caldo untuoso de ibérico al “oloroso” y tartar de reineta
Vivanco Blano ’12 (D.O. Rioja)

El plato estaba bien, pero a años luz del foie. Para mi gusto fue el más flojo de la noche. Normal, sin más.

Arroz trufado con Amanita Cesarea y queso de La Garrotxa Vivanco 4 Varietales ’10  (D.O. Rioja)
Arroz trufado con Amanita Cesarea y queso de La Garrotxa
Vivanco 4 Varietales ’10 (D.O. Rioja)

El arroz fue otro escándalo. Cada bocado estallaba en pleno cortex cerebral dejándote prácticamente sin aire.

Civet de ciervo Montilla-Moriles, chirivía crocante y arbequina Vivanco Reserva ’07 (D.O. Rioja)
Civet de ciervo Montilla-Moriles, chirivía crocante y arbequina
Vivanco Reserva ’07 (D.O. Rioja)

¿Os gusta el aspecto del ciervo? Normal; pues ahora multiplicad el aspecto por mil, y ahí tendréis el sabor. Con el Vivanco Reserva me hubiera comido una familia de ciervos entera preparados así.

Semi-frío de Idiazábal etiqueta negra, sable de avellanas y membrillo ahumado 4 Varietales Dulce de Invierno (D.O. Rioja)
Semi-frío de Idiazábal etiqueta negra, sable de avellanas y membrillo ahumado
4 Varietales Dulce de Invierno (D.O. Rioja)

Lo del postre fue también de otro mundo. Lo que es un postre clásico en Euskadi, pero con un par de vueltas para hacerlo más delicado y sabroso. El postre podría ser el segundo mejor plato junto con el arroz, fácilmente.

Llegados  a este punto, me encuentro de los nervios. Me he pasado toda la noche (casi dos horas largas) con el cuello roto mirando a todos lados para ver si encuentro a Berasategui, pero no hay manera. Cuando vamos a pedir el café, hablo con el sumelier para preguntarle cuándo pasará Martín Berasategui por las mesas y me dicen que el chef ya se ha marchado. Después de haber sido la persona más coñazo del mundo, haber repetido hasta cuatro veces (dos esa misma noche) que quería verle, y que ellos me asegurasen que pasaría por nuestra mesa para que pudiéramos hacerle las preguntas para el blog y la foto con él, el hecho de que se marchara me parecía una cagada sin igual por parte de la estructura que rodea a Berasategui.

Lo que podría haber sido una cena perfecta, se convirtió en una cena con un final semi-amargo después de no poder verle de ninguna de las maneras. Hay que decir que el sumelier avisó al metre para que intentase localizarle, pero después de varios intentos, nos dijeron que no iba a ser posible y que aunque lo sentían, esperaban que hubiéramos disfrutado mucho de la velada.

Disfrutar disfrutamos lo que no está escrito, pero me parece una cutrez monumental que, después de haberme asegurado hasta cuatro veces que le veríamos, no haberle visto ni el plumero. Por culpa de un despiste, o por culpa de yo que sé. Lo que sí sé es que yo estaba allí esa noche al 50%; 50 para cenar, y 50 para poder estar un par de minutos con uno de mis ídolos. Y la cena se me quedó coja (según comentó el metre, no fuimos los únicos a los que les pasó). Eso sí, quiero dejar claro que la comida y el servicio fueron alucinantes. Chapeau al personal! Suspenso a la organización.

Pasados unos días, llamé al restaurante para explicarles que no me había parecido nada bien lo que había pasado. Bastaba con que me hubieran dicho que era muy probable no verle, y entonces hubiera decidido si ir o no ir. Queda la sensación, cuando pasan estas cosas, que no tienes claro si verdaderamente ibas a ver al chef, o sólo era un reclamo.

El día que llamé, se puso en contacto conmigo después de unas horas, la relaciones públicas del restaurante para pedir disculpas en nombre de la organización. Después de un rato hablando, me pidió los datos garantizándome que la próxima vez que Martín Berasategui estuviera en Barcelona, me aseguraba un par de minutos con él, aunque no fuera a cenar esa noche, para que pudiera hacerle las preguntas que quedaron pendientes y hacer la foto con él.

Quizás la próxima vez le vea, ojalá que sí, pero lamentablemente no deja de quedar un rincón amargo de desconfianza.

Este blog será pequeño y los lectores no serán muchos, pero sin lugar a dudas merecemos el mismo respeto que si hubiera ido el mismísimo Auguste Escoffier. Ojalá, de aquí a poco tiempo, pueda disponer de esos minutos con uno de los más grandes, el puto Mick Jagger de la cocina española, para poder compartirlo con vosotros, que os lo merecéis por estar ahí, semana tras semana.

Este es el garrotazo que te llevas en plena chola cuando te cortan las alas de esa manera.
Este es el garrotazo que te llevas en plena chola cuando te cortan las alas de esa manera.

Música para dramatizar: 

Como hoy no hay receta, hoy pondremos música para dramatizar en vez de para cocinar. Hasta que no veamos a Berasategui, estaré escuchando en bucle esta canción.

La lista de Schindler – Schindler’s Theme

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3 comentarios en “Loidi: una cena casi perfecta. Pero el casi duele.

  1. Lo cierto es que es muy raro que no saliera después de tanta insistencia. Yo vivo en San Sebastián y he estado unas cuantas veces tanto en el MB Garrote como en el Martín Berasategui, y Martín pasa mesa por mesa saludando a todos el mundo (si está, que puede darse el caso que te toque que no esté) Me llama la atención algo tan poco marketiniano por parte de su estructura porque suelen cuidar mucho el venderse bien, sobre todo si le insistes tanto. Una vez, mi suegro le comentó cuando salió que habíamos celebrado muy agusto su cumpleaños, y al ratito salió con un plato dedicado y firmado. Me pregunto si lo de que Martin iba esa noche no era un gancho o simplemente tenía pensado ir pero al final no fue. Perdona que siembre la duda en tu cabeza, pero de verdad, me parece muy raro.

    1. Hola Jarvisey! La cosa está aclarada. Hubo un desencuentro fruto de la casualidad o de los putos astros alineados o vete tú a saber qué, pero Berasategui estuvo allí esa noche, solo que al final no pudo ser. Lo más importante es que días después me llamó Inés Vázquez, la directora de relaciones públicas, para comunicarme que sentían mucho el desencuentro y que podría estar un ratito a solas (no sé si en plan romántico, en plan bis a bis o qué) con Berasategui para hacerle las preguntas que quería para el blog. Por tanto, tienes toda la razón en lo que has escrito: es un equipo que se preocupa mucho mucho por este tipo de detalles y realmente se nota en cómo se lo han currado después y lo bien que me han tratado, puesto que ya hay día para el encuentro y todo. Yo por mi parte sigo con unas ganas terribles de poder estar un par de minutos con él y estoy convencido que saldré tan feliz como tu suegro el día de su cumpleaños. Un abrazo jarvisey!

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